Las computadoras no son un invento de ninguna persona en particular, sino que en su perfeccionamiento han colaborado un sinnúmero de esfuerzos y larguísimas investigaciones, todo comenzó con las maquinas de calcular. En el siglo XVII, Blas Pascal ya había inventado un ingenioso aparato capaz de realizar operaciones sencillas por medios mecánicos.
Los cerebros electrónicos han nacido también de la electrónica y no faltan quienes los consideran simplemente como unas potentísimas máquinas de calcular. Por eso reciben a menudo el nombre de calculadoras o computadoras.
Los ordenadores electrónicos han sido el fruto de una nueva ciencia llamada “informática” o ciencia de transformación de la información. Los cerebros electrónicos han abierto, asì un nuevo horizonte a la civilización, cuyos frutos pueden ser ilimitados y sorprendentes: la manipulación de información fuera de la mente humana y la era de los robots.
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